Médicos advierten que la ofensiva migratoria de Trump está generando una crisis de salud: ¿Qué significa?

Crisis de salud en EE.UU.: médicos alertan que el aumento de acciones de inmigración está creando barreras para que latinos y otras comunidades accedan a atención médica esencial.
Publicado: 20 feb 2026, 20:12 GMT-5|Actualizado: hace 11 horas
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(Telemundo Atlanta) - Médicos y proveedores de salud de distintas partes de Estados Unidos están encendiendo la alerta roja sobre lo que describen como una crisis de salud vinculada a las políticas migratorias del presidente Donald Trump.

Según profesionales entrevistados en distintos medios digitales, la presencia y acciones de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en entornos sanitarios han generado un clima de miedo que está llevando a pacientes a evitar hospitales, clínicas y citas médicas, con consecuencias preocupantes para la salud pública.

Aumento de presencia de ICE en hospitales podría estar espantando pacientes

Desde la revocación de protecciones que impedían la aplicación de leyes migratorias en “lugares sensibles”, como hospitales y escuelas, los médicos han reportado que agentes federales acompañan y monitorean pacientes bajo custodia, y en algunos casos, han solicitado información sensible que, bajo las leyes de privacidad médica, no debería compartirse.

“Nuestros centros de salud están bajo asedio”, declaró un profesional de la salud en Minneapolis-Saint Paul, describiendo la tensión emocional tanto para pacientes como para el personal médico.

Temor a ICE provoca que pacientes eviten atención esencial

La advertencia de los médicos va más allá de unas instalaciones específicas: se trata de una crisis de salud que afecta a comunidades enteras, incluidos latinos e inmigrantes de diversos estatus migratorios. La amenaza de acciones migratorias genera miedo incluso entre quienes están legalmente en el país, lo que ha llevado a una marcada reducción en citas médicas, vacunas y consultas de rutina.

En diversos sectores del país, algunos pacientes han rehusado salir de sus hogares para evitar encuentros con agentes federales, temiendo ser detenidos o interrogados sobre su estatus migratorio. Este fenómeno se asemeja, según los profesionales, a la desconfianza que se observó durante la pandemia de COVID-19, pero esta vez vinculado al temor de deportación más que a un virus.

Además, la reducción en el flujo de pacientes no solo afecta la salud de las personas, sino también la estabilidad financiera de hospitales y clínicas que dependen de una programación regular de consultas para operar eficientemente.

Impacto para las comunidades latinas y la salud pública general

Expertos en salud recuerdan que cuando las personas evitan buscar atención, las consecuencias pueden ser graves y duraderas. Enfermedades tratables pueden empeorar, los tratamientos preventivos como vacunación disminuyen y las condiciones crónicas no se gestionan adecuadamente, lo que podría resultar en cargas más altas para el sistema de salud en el futuro.

Esta situación adquiere especial relevancia para la audiencia latina, que históricamente ha enfrentado mayores barreras para el acceso a servicios de salud. El temor a ICE unido a una ofensiva migratoria más estricta podría limitar aún más la disposición de familias a buscar atención médica, incluso en casos urgentes.

El gobierno federal ha defendido sus políticas, señalando que la presencia de agentes en entornos públicos de salud busca la seguridad y no interfiere con la atención. Sin embargo, médicos y organizaciones de salud comunitaria insisten en que esta dinámica está generando un efecto disuasivo que pone en riesgo la salud de millones de personas.