Tiroteo del ICE refuerza el papel de Minnesota como enemigo público número uno de Trump
MINNEAPOLIS, Minnesota, EE.UU. (AP) — Los agentes federales han encontrado oposición en casi todas las ciudades en donde el presidente Donald Trump ha ordenado redadas migratorias. Pero fue en Minnesota —un estado que ha estado en conflicto diario con el gobierno federal en 2026— donde una mujer de 37 años fue baleada de muerte por un agente de inmigración no muy lejos de donde George Floyd fue asesinado en 2020.
Aunque Trump se ha enfocado en varios estados con gobiernos demócratas en su campaña de dividir y vencerás que ha caracterizado su segundo mandato, Minnesota —donde la muerte de Floyd y las protestas que mancharon el primer mandato de Trump— se ha convertido en el enemigo público número uno.
Trump se refirió el mes pasado a la población somalí del estado como “basura” después de darse a conocer los resultados de una extensa investigación federal sobre fraude relacionada con fondos de ayuda por COVID-19 y la asistencia médica vinculada a organizaciones que sirven a inmigrantes somalíes, entre otras. Los casos de fraude llevados al gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz —compañero de fórmula de la exvicepresidenta Kamala Harris en las elecciones de 2024— a dar a conocer esta semana que no buscará la reelección.

Una legisladora estatal demócrata y su esposo fueron asesinados por un partidario de Trump en junio pasado, aunque los conservadores insisten en que el agresor era en realidad un izquierdista que trabajaba a instancias de Walz. El domingo, los familiares de las víctimas le suplicaron a Trump que retirara de sus redes sociales una publicación que repetía esas teorías de conspiración.
Recuerdos del caos tras la muerte de George Floyd
En medio de la creciente tensión, el gobierno de Trump anunció el martes el despliegue de más de 2.000 agentes federales a las Ciudades Gemelas de Minneapolis y St. Paul en lo que calificó como la mayor operación migratoria en la historia.
El agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus iniciales en inglés) que mató el miércoles a Renee Good durante una protesta contra las redadas de inmigración abrió fuego a sólo unas cuadras de donde Floyd murió a manos de la policía en 2020. Los paralelismos fueron dolorosos y aterradores para muchos residentes de la zona, incluida Stephanie Abel, una enfermera de 56 años, quien mantiene siempre el tanque de gasolina de su vehículo lleno y efectivo a la mano en caso de que se repita. El caos que siguió a ese asesinato.
“Pensé que el gobierno federal se daría cuenta de que no es el momento de jugar con la gente”, declaró Abel. “¿Qué tratarán de hacer para que Minneapolis se encienda?”.
La muerte de Floyd provocó el mayor disturbio en territorio estadounidense durante el primer mandato de Trump. El presidente, quien a la fecha expresa su molestia por la revuelta, sostiene que debía enfrentarse con una mayor demostración de fuerza.
Esa es la postura que Trump ha implementado en su segundo mandato, tratando de intimidar a los estados demócratas con el envío de soldados y agentes de inmigración a sus ciudades e insistiendo en que cualquiera que no cumpla con las demandas federales enfrentará severas consecuencias.
Las redadas migratorias que comenzaron en bastiones liberales como Chicago, Los Ángeles y Portland a mediados del año pasado también desataron grandes protestas. Good es al menos la quinta persona asesinada durante los esfuerzos de aplicación del ICE.
Investigadores federales tienen a los somalíes en la mira
La operación en las Ciudades Gemelas está entrelazada con un esfuerzo conservador para hacer de Minnesota un ejemplo de fraude gubernamental. Aunque las acusaciones por el uso fraudulento de cientos de millones de dólares de ayuda federal para el COVID-19 y servicios de salud por parte de grupos de servicios sociales comenzaron durante el gobierno de Joe Biden, Trump y los conservadores han aprovechado el escándalo en las últimas semanas.
Trump calificó en noviembre pasado a Minnesota como “un centro de actividad fraudulenta de lavado de dinero” después de que el portal noticioso conservador City Journal publicó una historia en la que afirmaba que los fondos federales fluían fraudulentamente hacia el grupo miliciano al-Shabab. Ha habido poca, si alguna, evidencia que demuestre esos vínculos. No obstante, el presidente afirmó que pondría fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para los somalíes en Minnesota.
Las acusaciones obtuvieron un nuevo impulso a finales del mes pasado, cuando el influencer conservador Nick Shirley publicó un video no confirmado en el que afirmaba que los centros de cuidado infantil en Minneapolis dirigidos por somalíes habían recaudado fraudulentamente más de 100 millones de dólares en ayuda gubernamental.
La Casa Blanca anunció el martes que retendrá fondos para programas que apoyan a familias necesitadas con niños --incluido financiamiento para cuidado infantil-- en cinco estados con gobiernos demócratas debido a preocupaciones de fraude. Además de Minnesota, la lista incluye California, Colorado, Illinois y Nueva York.
“Dejen en paz a nuestro estado”
El lugar de Minnesota en la lista no es inesperado.
Bajo el gobierno de Walz, Minnesota se ha convertido en algo así como un faro para los liberales como ejemplo de un estado que expandió la red de seguridad pública incluso cuando la nación se inclinó hacia la derecha. Desde la primera elección de Trump, el estado ha aumentado su gasto en educación, ofrece desayunos y almuerzos escolares gratuitos, y una mejor protección de los derechos al aborto.
Trump perdió Minnesota por solo cuatro puntos porcentuales en 2024, lo que lo vuelve significativamente menos liberal que California y Nueva York. Aun así, ha sido confiablemente demócrata durante los años de Trump, algo sumamente inusual en esa región del país.
La inclinación política del estado refleja el tamaño del área metropolitana de las Ciudades Gemelas y su robusta población de liberales con educación universitaria, que abruman las áreas rurales más conservadoras del estado.
Es el tipo de división que ha definido la política nacional con Trump en la Casa Blanca.
“Minnesota es un microcosmos de muchas de las tensiones que tenemos en nuestra sociedad”, dijo David Schultz, politólogo de la Universidad Hamline en St. Paul. “Somos un país enormemente polarizado, demócratas-republicanos, urbano-rural”.
Minnesota se convirtió el jueves en un indicador ominoso del daño que pueden causar esas divisiones. Las escuelas de Minneapolis permanecieron cerradas después de que agentes de inmigración se enfrentaron a estudiantes de secundaria en un campus el miércoles. La Guardia Nacional del estado permaneció en alerta por instrucciones de Walz.
Walz le pidió a Trump que dé marcha atrás, asegurando que los residentes de Minnesota están “hartos” del “implacable asalto de Trump a Minnesota”.
“Así que, por favor, denos un respiro”, dijo Walz el jueves en conferencia de prensa. “Y si es por mí, ya están obteniendo lo que quieren, pero dejen a mi gente en paz. Dejen en paz a nuestro estado”.
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