Dile adiós a la primavera, el verano ya llegó

(TELEMUNDO ATLANTA).- ¡Es hora de sacar el traje de baño y disfrutar del verano!. En el hemisferio norte del planeta ocurrió el solsticio de verano que marca oficialmente el fin de la primavera.

También es conocido como el día más largo del año ya que la luz solar brillará por 13 horas con 25 minutos.

¿Qué es el solsticio de verano?

Los solsticios son los momentos del año en los que el sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente. En el hemisferio norte, el solsticio de verano da pie al día más largo del año, y el de invierno a la noche más larga.

En el solsticio de verano del hemisferio norte, el Sol alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Cáncer y en el solsticio de invierno alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Capricornio.

Esto ocurre dos veces al año: el 20 o el 21 de junio y el 21 o el 22 de diciembre. A lo largo del año la posición del Sol vista desde la Tierra se mueve hacia el Norte y hacia el Sur. La existencia de los solsticios es provocada por la inclinación del eje de la Tierra sobre el plano de su órbita.

Más luz solar no implica más calor

En el solsticio de verano, el hemisferio norte recibe más luz solar que en cualquier otro día del año, pero esto no significa que el primer día de verano sea el más caluroso.

La atmósfera y el océano de la Tierra actúan como barrera para el calor, absorbiendo los rayos solares. Aunque el planeta absorbe gran cantidad de los rayos solares en el solsticio de verano, se necesitan varias semanas para liberar esa energía.

Como resultado, los días más calurosos del verano normalmente se presentan en julio o agosto.

La Tierra no está más cerca del Sol

Otra creencia popular errónea es que durante el verano la Tierra está más cerca del Sol que durante otras épocas del año.

En realidad, la inclinación de la Tierra influye más en las estaciones que la distancia de nuestro planeta al Sol.

El solsticio de verano es motivo de antiguas celebraciones

El solsticio de verano ha sido reconocido y celebrado por muchas culturas a lo largo y ancho del mundo.

Los antiguos egipcios, por ejemplo, construyeron las grandes pirámides de forma que el Sol, visto desde la esfinge, se situase exactamente entre dos de las pirámides en el solsticio de verano.

Dile adiós a la primavera, el verano ya llegó, Piramides Giza

La cultura inca celebraba su correspondiente solsticio de invierno con una ceremonia llamada Inti Raymi, que incluía ofrendas de comida y sacrificios de animales e incluso de personas.

Dile adiós a la primavera, el verano ya llegó, Machu Pichu

Recientemente, los arqueólogos han descubierto restos de un observatorio astronómico en una ciudad maya enterrada en Guatemala, en la que los edificios estaban diseñados de modo que se alineaban con el Sol durante los solsticios. Durante esos días, la población de la ciudad se resguardaba en el observatorio para contemplar a su rey dando órdenes a los cielos.

Dile adiós a la primavera, el verano ya llegó, Chichen Itza

Y quizás el más famoso, el monumento de Stonehenge en Reino Unido, ha sido asociado con los solsticios de verano e invierno durante más de 5.000 años.

Los observadores en el centro de estas piedras pueden contemplar el amanecer del solsticio de verano sobre Heel Stone, que se encuentra justo en el exterior del círculo principal de Stonehenge.

Dile adiós a la primavera, el verano ya llegó, Stonehenge