(TELEMUNDO ATLANTA).- Moda, estilo, glamour, elegancia, distinción, garbo y tradición se dieron cita anoche en la cena de gala que ofreció la reina Isabel II de Inglaterra en honor de la visita del presidente Donald Trump al Reino Unido.

Pero más allá del protocolo y los discursos sobre la mesa, lo que acaparó hoy todos los titulares y está en boca de todos es del exuberante despliegue de glamour que protagonizado tanto por las mujeres de la familia real británica como por las integrantes de la primera familia de los estados unidos.

Lo primero que llamo la atención fue la selección del color blanco. 

Tanto la reina Isabel II, como las duquesas de Cornualles y Cambridge al igual que la primera dama, Melania Trump vistieron de blanco

A pesar de que muchos creen que fue el código de vestuario exigido por el protocolo, solo fue una simple coincidencia. Generalmente, las mujeres de la casa real optan llevar este color a las cenas de gala porque les permite destacar los colores de sus bandas al igual que sus joyas.

La primera dama Melania lució muy glamorosa en un vestido de seda de tono marfil de alta costura de la firma francesa Dior.

Mientras que Camilla, también de blanco, lució en esta ocasión las joyas que uso el día de su boda con el príncipe Carlos.

Por su parte, Ivanka se inclinó por un vestido azul de lentejuelas, y la hija más pequeña de Trump, Tiffany, portó un vestido rojo profundo de la diseñadora británica Suzie Turner.

La esposa del príncipe Guillermo rindió homenaje a la alta costura inglesa con un diseño de Alexander McQueen, la misma casa que creó su vestido de novia, y lució la tiara favorita de la princesa Diana conocida como el nudo de los amantes,

Otro dato interesante es que para este banquete estatal, Kate llevó por primera vez la Gran Cruz de la Orden Victoriana que le regaló la reina Isabel II con motivo de su octavo aniversario de matrimonio con Guillermo.

Sin lugar a dudas, la moda fue el gran protagonista de la noche.