Hospital es demandado por mal manejo de un feto

La pareja argumenta que el hospital debe reponer el daño físico y emocional que sufrió la mujer a causa de sus negligencias. Dicen que tiraron el feto por el inodoro.

AUGUSTA.- Una pareja está demandando a un hospital en el norte de Georgia por $2 millones de dólares. La mujer dice que su feto abortado fue arrojado a un inodoro del hospital.

El matrimonio están demandando al médico y a las enfermeras que dijo haber visto en mayo de 2018, mientras tenía un dolor abdominal insoportable. La mujer sabía que tenía 16 semanas de embarazo cuando fue al hospital.

La demanda dice que la mujer fue atendida por el personal luego de 45 minutos de espera. Sin embargo, la enviaron de regreso a la sala de espera y comenzó a experimentar contracciones con aproximadamente 5 minutos de diferencia, junto con náuseas y vómitos. Cuando finalmente fue atendida por un médico, este le realizó una ecografía y confirmó una frecuencia cardíaca de 150 latidos por minuto para el feto de 16 semanas de edad. La mujer afirmó, en la demanda, que la empleada fue "irrespetuosa e insolente" con ella durante la prueba y la trató como si estuviera "fingiendo sus dolencias" antes de intentar sacarla de la sala de emergencias.

La demanda también describe que la paciente intentó ir al baño dentro de la sala de emergencias, pero vomitó y se le rompió la fuente, entró al baño y se sentó en el inodoro, donde finalmente abortó al feto, salió corriendo del baño gritando: "¡He perdido a mi bebé!". Según la pareja una enfermera y el médico, le ordenaron a la mujer que se limpiara y regresará a la sala de exámenes. El inodoro fue descargado por el doctor y la enfermera mientras el feto aún estaba dentro, "el doctor salió del baño y dijo que había tenido un aborto espontáneo, diciendo de una manera arrogante 'todo se fue por el desagüe'".

El feto fue encontrado en la planta de tratamiento de aguas

Días más tarde, el 7 de mayo, el feto fue encontrado en la planta de tratamiento de aguas residuales de Augusta. Las pruebas de ADN confirmaron que el feto pertenecía a la mujer.

La pareja reclama que los médicos y las enfermeras falsificaron los registros para indicar que lo que pasó en el inodoro era tejido y coágulos de sangre, no un feto, y los médicos enfrentarían acusaciones por daños punitivos y daños como resultado del dolor mental y físico debido al incidente. Además el abogado de la pareja, Harry Revell, dijo que están demandando por mala práctica médica, eliminación inadecuada del feto y hacerlo sin consentimiento, "la ley deja muy claro que no se puede deshacerse de un cuerpo sin tomar los métodos y las maneras correctas, principalmente el consentimiento y la notificación del padre que claramente no se hizo aquí", dijo Revell.

"No hemos visto la demanda, pero hemos pasado mucho tiempo investigando el curso de atención del paciente, y confiamos en que nadie intencionalmente tiró un feto al baño", menciona una declaración sobre la demanda que dio el hospital involucrado.

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