LAWRENCEVILLE. -René Leiva enfrenta un proceso de deportación tras ser llevado a la cárcel de Gwinnett. Desde ahí él dice que no encuentra justificación para su arresto. Tiene un permiso de conducir y permiso de trabajo, pese a ello enfrenta proceso de detención migratoria en la cárcel.

Como muchos en la cárcel de este condado tiene que ser procesado bajo el programa 287g, ahí es donde enfrenta esta difícil realidad.

Leiva dice que la única vez que lo detuvieron fue por manejar sin licencia de conducir, fue arrestado en el 2005. Los agentes de inmigración en la cárcel le dijeron que tras ser encontrado manejando ebrio esta vez, su deportación es segura, dijo.

Pero los datos de la cárcel del 2005 muestran que Leiva fue arrestado por manejar bajo los efectos del alcohol. Ya tenía un reporte de DUI.

Pero ante las acusaciones de Leiva hacia el agente por un supuesto arresto injustificado, decidimos hablar con la policía de Gwinnett.

El reporte de policía de indica que fueron dos agentes de Johns Creek que lo detuvieron. El informe indica que el casi golpea una patrulla de ellos con el vehículo que manejaba, lo hizo en varias ocasiones. Esos agentes los entregaron a otro uniformado, pero de Gwinnett, ya que el incidente terminó en la demarcación. El agente que llegó dijo que Leiva no superó las pruebas físicas de sobriedad y él se rehusó a realizar la prueba de aliento, cita el informe. Leiva insiste que no le preguntaron si quería o debía hacerse la prueba de aliento.

Mientras, Silvia García llegó a entregarse a la cárcel del condado de Gwinnett después de salir del hospital tras un accidente de tráfico en el que ella no tuvo la culpa. Pero el agente de la policía le dijo que debía ser arrestada por no tener una licencia de conducir. Llegó a entregarse debido a que le habían girado una orden para su arresto.

El accidente en el que se vio involucrada sucedió el 10 de mayo. Tenía la esperanza de que pudiera pagar una fianza, pero al llegar a la cárcel le colocaron una detención de inmigración. Sus hijos estaban con ella y se fueron del lugar con sus cabezas bajas.

Al día siguiente, vimos a Silvia que estaba siendo llevada al centro de inmigración de Irwin. En el momento en el que iba a ser traslada desde la cárcel, tenía un nudo en la garganta y las lágrimas en sus ojos. No pudo pronunciar palabra.

Días después Luis Estrada fue a la casa de Silvia para conocer de cerca en donde ella se encontraba. Sorpresivamente, ella abrió la puerta. Dijo que “había salido del centro de detención al día siguiente de haber sido recluída en el lugar”. Su familia depositó una fianza de $12,000.

Silvia ahora espera que llegue un aviso de la corte de inmigración para poder empezar a responder al proceso de deportación al que entró cuando llegó a la cárcel de Gwinnett y fue procesada bajo el programa 287g.

Cada historia es diferente. Personas en esta sala de espera en la cárcel tratan de obtener una información de amigos o familiares detenidos. Un hijo preguntaba por su padre que en horas de la mañana fue detenido por la policía tras una falta de tráfico. “Iba hacia su trabajo”, dice. “Le dijeron que no había fianza en la cárcel debido a la detención migratoria”.