DULUTH (Telemundo Atlanta).- Raymundo Ocampo es padre de tres, esposo hace más de 20 años, inmigrante y paciente de un doble trasplante del riñón.

Hace casi 20 años fue diagnosticado con nefropatía membranosa, una enfermedad renal que desde su diagnóstico ha estado muy presente en su diario vivir a través de sus síntomas de fatiga, falta de apetito e hinchazón de las articulaciones.

Su lucha como migrante

Ocampo llegó a Atlanta en el 2000 y fue ahí donde conoció a su esposa. Según el hombre, oriundo de México, para ese entonces un médico le sugirió que regresara a su país natal para recibir su tratamiento ya que Ocampo no contaba con cobertura médica. En la incertidumbre de su salud y el futuro de su hija recién nacida, la pareja partió hacia México y dejaron a su hija en Georgia con su abuela durante los nueve meses del viaje.

Su lucha como padre

Padre e hijo

El tratamiento no surgió como anticiparon y la pareja salió via terrestre de regreso a Estados Unidos, un camino sumamente arduo para Ocampo quien llevaba tiempo presentando síntomas de fatiga. "Cuando yo pasé la frontera yo iba todo mal, débil", dijo Ocampo a Telemundo Atlanta. Al recordar esa travesía, dijo que en ocasiones le tuvo que pedir a su esposa a que pidiera un receso a los líderes del grupo de migrantes porque no resistía, pero su razón para seguir era su hija. "Yo entre me dije, 'Señor ayúdame porque quiero ver a mi niña'', dijo mientras recordaba la incertidumbre. 

Su lucha como paciente: dos llamadas, diferentes rumbos

Una vez de regreso a Atlanta, recibió diálisis por varios años. Con el deber de mantener y proveer a su familia, en ocasiones Ocampo iba a trabajar el mismo día que iba a diálisis. "Lo hacía por falta de dinero y por mi familia", dijo.

Una tarde recibió una llamada notificándole que había llegado su día de suerte y que todo estaba listo para que él recibiera su trasplante de riñón. Ocampo dijo que sintió un alivio incomparable al saber que su dolor llegaría a su final.

No obstante, cuando se levantó, inmediatamente supo que algo no andaba bien. "Cuando yo me desperté, no podía creer lo que yo estaba aguantado de dolor", dijo. Su cuerpo había rechazado el trasplante y ante los ojos de Ocampo, su vida había retrocedido. 

Hijos de Raymundo Ocampo

"No me gustaba verlo así", dijo Evelyn Ocampo, hija de Raymundo quien a sus 11 años aún recuerda lo que su papá vivió cuando ella tenía cerca de seis años. 

Pero no fue años después que recibió esa segunda llamada con la noticia que había escuchado previamente. "Cuando el doctor me dijo que el que seguía en la lista era yo, me puse a brincar, me puse muy contento de felicidad que ya iba a llegar mi trasplante". Y así fue, Ocampo pudo vivir la vida saludable que por más de 10 años había deseado.

Detrás del desafío eran sus hijas quienes lo impulsaban a continuar con su lucha y meses después de recibir el segundo trasplante, tuvo su tercer hijo.

Actualmente hay más de 100 mil personas en la lista de espera para recibir un trasplante de órganos, según el United Network for Organ Sharing (UNOS por sus siglas en inglés).