KENNESAW (TELEMUNDO ATLANTA).- María y su esposo Damián (nombres cambiados por privacidad) van a comprar el super una vez por semana. Damián trabaja en el sector de la construcción y, desde hace unos años, María contribuye al ingreso del hogar limpiando casas. 

Cada domingo, la pareja residente de Kennesaw, y sus cuatro hijos van al  mercado hispano "La Villita" a conseguir la despensa de la semana. Suelen llevar verduras y frutas frescas, carne de pollo y cerdo, harina de maíz para hacer tortillas y tamales, sopas de pasta y tallarines chinos, latas de chiles y algunas golosinas y panes importados de México. Ahora llevan además un pequeño pastel porque su hijo menor cumple tres años.

Pero este primer domingo de abril, María dice que aunque es una fecha feliz para la familia, ella está preocupada: "Ya me cancelaron casi todos mis clientes. Es que la mayoría son personas de edad (avanzada) y tienen miedo que los enferme".

Sin su ingreso, la familia dependerá sólo del sueldo de Damián, pero a éste ya también le dijeron que estarán cerrando la obra en unos días y se va a quedar sin empleo indefinidamente. Ni siquiera le van a dar una compensación. "Me dijeron que nomás vamos a trabajar hasta el viernes y ya después solo Dios sabe", expresa aún con una leve sonrisa.

Sus hijos son pequeños y no saben bien lo que pasa. "Por lo menos me voy a quedar en casa con mis hijos, porque la muchacha que me cuida a mis niños tampoco va a venir y tampoco me alcanzaría para pagarle", dice María.

La pareja dice que tiene un poco de dinero ahorrado pero no es mucho, a lo sumo para vivir un mes o dos apretadamente. Lo que más les preocupa es la renta de la casa móvil donde viven. 

"Ahorita nos cobran 600 al mes", explica Damián. Ellos son indocumentados y aunque sus tres hijos menores nacieron en Estados Unidos no van a recibir el cheque de $1,200 por adulto y $500 por niño que prometió el presidente Donald Trump porque no cuentan con números de seguro social.

La familia todavía no tiene problemas con su casa, pero miles de personas más están una situación similar o peor porque no tienen tampoco para la renta o hipoteca de abril. 

Para aquellos que tienen hipoteca hay un poco de alivio: deben llamar a su banco y explicar su problema. La mayoría de los bancos están trabajando para que las personas que se atrasen en sus pagos por lo menos no paguen recargos después. Las hipotecas protegidas bajo los programas gubernamentales de Fannie Mae y Freddie Mac tendrán ayuda pues los desalojos y las ejecuciones hipotecarias están suspendidos. En algunos casos, ademas, pueden darles hasta 12 meses de alivio de los pagos sin intereses. Es decir, que incluso una persona que renta una casa, puede decirle al propietario que si la casa está aún hipotecada éstos programas los van a ayudar a los dos (tanto al arrendador como al arrendatario).

El problema es cuando la casa o apartamento es de propiedad privada y no cuenta con una hipoteca respaldada por algún programa gubernamental. El gobierno ha pedido a estos dueños y empresarios inmobiliarios que no lleven a cabo desalojos.

Desalojar a alguien no es un proceso sencillo. El mismo está descrito a detalle en el Manual de Dueños e Inquilinos de Georgia (Georgia Landlord-Tenant Handbook)

Si el inquilino no paga el alquiler, el dueño debe darle primero una notificación y un plazo razonable para que se ponga al corriente. Si aún así no recibe la mensualidad, debe presentar una "demanda de posesión" y someter ante una corte los documentos de desposesión o desalojo. Un oficial del alguacil o algún otro funcionario aprobado por el tribunal debe entregarle al inquilino una notificación oficial.

El inquilino tiene entonces siete días de plazo para acudir al juzgado a presentar una respuesta por escrito a la demanda. Entonces puede enumerar una serie de razones por las que no debe ser desalojado y buscar una "reconvención del contrato", en la que incluso puede exigir al propietario que cumpla con reparaciones prometidas o le reembolse por servicios no prestados, como agua o luz.

La corte fijará entonces una primera audiencia para que haya una oportunidad de mediación. Si las partes no llegan a un acuerdo, se fija una segunda audiencia y el juez dicta un fallo. Si éste es en contra del inquilino, el juez le tiene que dar siete días para mudarse.

Durante esta pandemia, sin embargo, las cortes están cerradas hasta el 13 de abril. 

Además, algunas ciudades, como Atlanta, también han impuesto moratorias a los desalojos por al menos 60 días. Pero esta decisión depende de cada condado.

Algunas organizaciones, como la Asociación Latinoamericana, Caridades Católicas, el Ejército de Salvación, el Atlanta Food Bank y United Way tienen algunos programas para ayudar a cubrir las necesidades básicas como ropa, alimentos y pagos de servicios. 

La familia de María y Damián ha oído hablar de algunos de estos recursos, pero ellos -como millones de inmigrantes- vinieron a Estados Unidos a trabajar y salir adelante. Agradecen la ayuda pero quieren trabajo y certidumbre de que todo volverá a la normalidad pronto.

"Lo bueno es que (su hijo menor) está chiquito y no se da cuenta. El está feliz que están sus hermanos. Los otros sí extrañan a sus amigos y la escuela", dice María. "Le íbamos a hacer su fiesta (de cumpleaños) pero pues ahora vamos a tener que pasarlo muy sencillo, entre nosotros nada más. Al menos vamos a estar juntos".

"A nosotros nadie nos nada. Vivimos de lo que trabajamos. Ahorita cualquier 'chamba' (trabajo) que me caiga es buena", dice Damián.

Organizaciones que brinda ayuda