Recorriendo juntos los 10 kilómetros de la Peachtree Road Race

El día empieza temprano para los corredores de la Peachtree Road Race. El cuatro de julio inicia con un viaje en MARTA, el sistema de transporte en metro del área Metropolitana de Atlanta. Este día, el sistema de transporte se ve abarrotado por emocionados y nerviosos corredores que esperan con ansias el inicio de su recorrido por la calle Peachtree en el área de Buckhead.

Tras caminar de la estación del metro hasta la zona de Lenox Square, una imponente bandera de los Estados Unidos te espera y recuerda que estás en uno de los eventos deportivos más significativos de la ciudad y el país. La línea de inicio te espera y sin darte cuenta ya estás corriendo en la edición 50 de la Peachtree Road Race, la carrera de 10 kilómetros más grande del país y el que muchos consideran la carrera más importante del mundo.

Milla 2: La intersección de Jesús

La primera milla es sencilla, en leve declive, apenas estas entrando en calor. En la Segunda milla llegas a uno de los puntos más ocurrentes y reconocidos del recorrido. Le dicen “Jesus Junction” lo que se traduce a “la intersección de Jesús”. Es una parte donde los corredores pasan frente tres iglesias, la Catedral Católica de Cristo el Rey, La Segunda Iglesia Bautista de Ponce de León y la Catedral Episcopal de San Felipe. En esta zona los corredores se refrescan con bastante agua, un agua especial, agua bendita.

Milla 3 y 4: Cuesta arriba, Cardiac Hill y el Shepherd Center

Tras pasar por “Jesus Junction” y ser bendecidos, se llega a un punto donde muchos corredores empiezan a rezar y transpirar aún más. El camino pasa de tener un leve declive a una fuerte inclinación. Inicia la parte más difícil y tortuosa de la carrera, la llamada “Cardiac Hill” o Colina Cardíaca. Llamado así por las 0.8 millas de escalada en 3.1 grados de inclinación que culminan frente al hospital Piedmont y que por lo general hace que tu corazón se salte unos latidos debido a la dificultad.

Tras casi una milla de sufrimiento, llegas a otro punto emblemático de la carrera, uno que te da la inspiración y el ánimo para terminar fuerte. Justo antes de alcanzar el tope de “Cardiac Hill”, pasas por el frente del Shepherd Center, el centro de rehabilitación de lesiones cervicales más reconocido de Atlanta. Cientos de pacientes alinean las calles y brindan su apoyo a todos los corredores. Es un momento donde no puedes dejar de pensar en lo afortunado que eres en poder correr bajo tu propia fuerza.

Cuando pasas Cardiac Hill y llegas a la milla 4, ya llevas más de la mitad del recorrido en el bolsillo. El trayecto sigue siendo en subida, pero el apoyo y entusiasmo de los espectadores, junto con las ocurrencias de muchos corredores te empujan al frente.

Milla 5 y 6: El empuje final y la llegada

La milla cinco y seis pasan volando, la línea de meta en Piedmont Park te espera. Pronto tendrás en tus manos una de las 60 mil franelas impresas para quienes finalicen la carrera, un diseño que no se devela hasta que cuentas con la franela en tus manos.

Cruzas la meta, terminas la carrera, han sido diez kilómetros que pasaron más rápido de lo que uno se imaginó y con franela en mano te das cuenta de dos cosas: Acabas de correr la carrera 10k más grande del país y dos, ¿por qué no repetir esta gran experiencia en 2020? Yo, Héctor Severeyn, me anoto.